Primera lección del personal brander

branding e intimidad

 

Hablemos de las vicisitudes del personal brander, con humor pero con fundamento.

Empecemos por definir qué es un personal brander. Es un “asesor de marca personal”. El mérito de esta traducción, es de Enrique Brull  quien explica perfectamente el concepto en un post que os recomiendo leer.

Me gustaría explicaros mi primera lección práctica como “asesora de marca personal”: se forma equipo con la persona a la que se asesora.

No voy a transcribir la conversación real por supuesto, pero bien podría ser algo similar a lo que os escribo más abajo.

Tras explicar bien (creo yo) lo que es la marca personal y por qué desarrollarla, que lo principal es plasmar lo que nos define y diferencia, poner sobre papel una estrategia y un plan de acción para su desarrollo, es decir, en qué consiste el “personal branding”, guión en mano y, muy segura yo de los pasos a seguir, pregunté:

-Bien, vamos a por las bases de tu marca personal: ¿en qué eres bueno?

-……. (cara de circunstancia) Tras unos minutos: Bueno me formé en diseño de producto y, ….

-¡Anda, qué interesante! ¿Cómo llegaste al mundo del diseño?

Tras una explicación extensa de sus deseos y del origen de la situación profesional de la persona, pregunté:

-¿Qué te gustaría cambiar en este mundo? ¿Piensas que puedes aportar alguna mejora en la vida de los demás con tu proyectos?

-……….. (cara de esta-que-me-está-diciendo). Pues no sé… Oye,¿qué relevancia tiene todo esto para comunicar mi proyecto?

A este estadio, vi que no se me había  entendido muy bien y volví a la carga con la marca personal, con lo esencial que es descubrir lo valioso y exclusivo que es cada uno de nosotros. Puse ejemplos de personajes históricos y, de porque hoy en día seguimos recordándolos. En fin que intenté que viera que las marcas personales tienen su fundamento en algo más que un producto final vendible, que para que sus potenciales clientes entendieran bien y se identificaran con su proyecto, la comunicación tenía que ser clara y directa.

-Si, si creo que lo entendí, pero yo lo que quiero, es tener más visibilidad, que se me conozca más y que los productos que tengo lleguen a más gente.

paciencia tu ty tu branding

Mi cara de circunstancia me la guardé, pero mis  neuronas empezaron a entrar en un estado de ebullición peligroso. ¿Dónde estaba el problema? Paciencia, me dije, y vuelta a  la casilla de salida.

Pasados unos 30 minutos, de conversación sobre herramientas de visibilidad, la temperatura de mis sinapsis había bajado unos grados, la persona que tenía delante también se había relajado y me adentré de nuevo en lo que en apariencia era un terreno pantanoso.

-Me puedes enumerar algunos de los valores importantes para ti. Mira de esta lista que tengo aquí (cuestión de dar pistas) ¿con cuáles te sientes identificado?

Sonrojad@, mirada penetrante hacia la lista, responde:

-……. Mmmm…… Pues no lo sé la verdad.

Llamadme paranoica si queréis, pero mi sensación fue la misma que si le hubiera preguntado cómo le iba en su vida amorosa, o por la talla de su ropa interior. Por un momento, pensé que no lo conseguiría, que mejor dedicarme a otra cosa, pero soy demasiado tozuda y no quise desistir.

-Tranquil@, tu piénsalo con calma, voy a por un café y vuelvo. ¿quieres algo?

Esta fue mi primera lección práctica: realmente es difícil explicar lo que nos define. Bien porque no se lo han planteado nunca, bien porque piensen que los valores en los que creen, pertenecen a la esfera de lo privado, de lo íntimo.

Y es cierto, pero resulta que se plasman en los actos cotidianos, en cómo enfocamos nuestro trabajo, en las decisiones que tomamos, en cómo nos relacionamos con los demás y en por qué nos esforzamos por conseguir nuestros objetivos.

Eso fue precisamente lo que le dije. Que se nos ve, que se notan los valores que uno tiene, y, que te van a apreciar o no, en función de la conexión de los demás a esos valores. Pues si eso es así, mejor ponerse delante y por escrito todo aquello que nos define. Aprovechar la oportunidad de comunicar de manera consciente y, con un plan de desarrollo, nuestra marca distintiva y exclusiva.

La tozudez tiene una cara dulce y es que con esfuerzo y tiempo, a veces consigues lo que quieres. Así fue, conseguimos entre los dos sacar a la luz lo que “es” en esencia aquella persona y plasmarlo en poco más de 10 líneas. Suficiente como base del plan de acción, para dar a conocer una excelente persona, dar sentido a sus productos y coherencia al desarrollo de su marca personal.

¿Puede haber mayor satisfacción para un “asesor en marca personal”?

Gracias por leerme y hasta pronto!

 

 

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