Maternidad y marca personal: ¿Yo? Soy madre, ¿y tu?

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“¿Yo? Soy madre, ¿y tu?”, esa respuesta me hubiera gustado darle a alguno/a. Me hubiera gustado digo, porque no lo hice lo suficiente y, hoy me arrepiento un poco.

Muchas veces cuando me preguntaban ¿en qué trabajas?, la respuesta automática era “no trabajo, hago de madre de mis hijos”. Por aquel entonces y, si se trataba de algo muy oficial, escribían en el apartado de oficio, aquello tan cursi de “sus labores”, ahora no sé muy bien qué pondrán.

Si lo soltabas en una reunión informal entre ejecutivos/as a la que tocaba ir con tu pareja, directamente te clasificaban en la categoría de “ociosa ininteresante”. Tus intervenciones se ceñían a temas sobre la relación con los hijos, o preguntas sobre cómo lidiar con esos pequeños “monstruos”, que no paran de preguntarte “¿y porqué?”.

Si por un casual, y antes de la fatídica pregunta, se abordaban temas relacionados con tu formación y, decías que habías estudiado derecho, que estabas a punto de licenciarte en historia del arte, pero que te dedicabas a la crianza de tu hijos, sentías a los presentes totalmente desorientados, en sus rostros traslucía la más extrema de las incomprensiones. Pensarían ¿y esta mujer, qué hace en casa?

Si se te ocurría defender tu papel de madre educadora, formadora y cuidadora de tus hijos, te colgaban la etiqueta de “reaccionaria tradicionalista”.

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Así que un buen día explotabas y, cuando te preguntaban de nuevo por tu trabajo, podías llegar a contestar: “Me ocupo, a jornada completa, de que mis hijos tengan la cabeza bien amueblada y, los preparo para que un día, sostengan al país igual que lo haces tu hoy.”

La respuesta era de lo más políticamente incorrecta, os lo digo ahora, y, un revulsivo perfecto a cualquier nueva invitación. No es plan, la verdad.

Sin embargo, sigo convencida de que el papel de las madres es crucial en la educación de los hijos. Cuando hablo con profesionales de la enseñanza, me aseguran que ven rápidamente si detrás de un niño, hay alguien realmente presente o no. De las grandes diferencias, en cuanto a la adaptabilidad de los niños al grupo clase, que se encuentran en sus aulas.

Muchos estudios han demostrado desde hace tiempo, que el papel de la madre es importantísimo en el desarrollo del niño de 0 a 2 y hasta los 5 años, para que pueda adaptarse en confianza al entorno externo a la familia, para forjarse una buena autoestima… (alguna información aquí )

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Algunos apuntes al respecto:

-El clima emocional de los primeros aprendizajes, determina la valoración que uno hace de sí mismo y de lo que es capaz de hacer.

-Los hábitos que la madre va inculcando (no solo ella, por supuesto) en el día a día, facilitan la realización de otras tareas nuevas. Los buenos hábitos, posibilitan seguir avanzando y probando nuevas cosas, así como ganar en autonomía.

-Transmisión de valores, de manera totalmente inconsciente, lo hacemos cuando imponemos límites, discerniendo entre lo que consideramos que está bien y lo que no. Un ejemplo, cuando pedimos al niño que comparta con un compañero su juguetes o, que ceda el columpio a otro o, que pegar a los demás no está bien…

Cuando ponemos límites, cuando le decimos que es hora de ir a dormir, y, al mismo tiempo le enseñamos a respetar al otro, diciéndole que es nuestro momento de descanso y que debe respetarlo.

Creo que resulta evidente, ser madre es un “verdadero” trabajo. A tiempo completo o a tiempo parcial, según la economía familiar lo permita, pero un trabajo que debería valorarse socialmente.

No vale decir “si, si claro, es verdad, es muy importante”, habría que darle un valor real, monetario. ¿Qué ocurre con todos esos años ejerciendo de madre? Pues que no computan en tu historial de la seguridad social.

En el caso de las mujeres que dejan la vida laboral para ocuparse de los hijos, ¿se podría pensar en una pensión para ellas? Dentro de las actividades terciarias, como servicios a las personas, encajaría perfectamente creo yo.

Se aprobó en las Cortes un suplemento a las pensiones para las mujeres que han cotizado, pero si no es el caso, no hay nada.

En el caso de las trabajadoras a tiempo parcial, ¿no se podría poder pedir la jubilación anticipada a los 61 años, como en otros casos? Porque en este supuesto, las mujeres pierden el suplemento (calculado en función del número de hijos que hayan criado).

Ni que decir tiene, que las mujeres madres que por necesidad, trabajan a jornada completa, deberían incluirse en esas medidas.

Si crees que realmente tu labor como madre debería valorarse más socialmente o, adquieres el compromiso de dedicarte al 150% a tus hijos por un tiempo, valora tú también tu “trabajo” como tal. La próxima vez que te pregunten en qué trabajas, contesta con la cabeza bien alta: “¿Yo? Soy madre, ¿y tu?

¡Feliz día de la madre!

Gracias por leerme. Hasta pronto.

Sylvie

 

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